Durante 25 años, los investigadores se preguntaron qué está pasando con las águilas calvas que habitan alrededor del río Wisconsin. Finalmente, surge una pista.

Tony Goldberg, epidemiólogo, y Sam Sibley, doctor en genética, ambos de la Universidad de Wisconsin, Madison; parecen haber encontrado la causa de la desaparición de las águilas calvas.

águila calva

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Al pasar suero sanguíneo de una de las águilas calvas muerta de mucho tiempo atrás, en una poderosa máquina que busca todos los rastros de material genético, encontraron los resultados.

Al compararlos con una base de datos de todos los virus conocidos del mundo, la computadora arrojó una coincidencia sorprendente.

Ambos se dieron cuenta de que el código viral que se mostraba ante ellos era algo completamente nuevo.

Curiosamente, parecía ser un pariente de la hepatitis C humana, una enfermedad infecciosa que causa daño hepático también en las águilas calvas.

águila calva

Hasta el momento, nunca antes se había encontrado un virus de este tipo en un ave.

Esto dejó perplejos a los investigadores de vida silvestre que durante 25 años trataban de encontrar la causa de los fallecimientos de ejemplares de la especie de las águilas calvas.

Antecedentes.

Fue a partir de la década de los años 90´s, que una extraña enfermedad llamada síndrome del águila del río Wisconsin comenzó repentinamente a afectar a las águilas calvas que vivían en ese ecosistema.

Invierno tras invierno, la plaga de las águilas calvas regresó, matando a todas las aves que se sabe que la contraen y derrotando a todos los científicos que intentaron encontrar su origen.

águila calva
Foto: Especial/Flickr

De pie en el resplandor fresco del descubrimiento, aplicaron pruebas adicionales que revelaron que el extraño virus se produjo no solo en estas aves de Wisconsin.

Sino también en otras esparcidas por todo el país, donde nunca se había registrado la enfermedad.

Así como llegó… se fue.

A lo largo de los años, el número de casos fluctuó, pero para alivio de todos, ahora parecen estar disminuyendo, hasta el punto de que ninguno se registró oficialmente en 2019.

Sin embargo, los científicos creen el año pasado se presentaron entre cinco o seis casos, aunque todo permaneció sin confirmar debido a restricciones presupuestarias que limitaron las necropsias.

Nadie sabe por qué el síndrome del águila calva del río Wisconsin parece estar desapareciendo o si volverá a aparecer.

hepatitis
Foto: Especial/Web

Los expertos tampoco pueden decir si alguna vez representará una amenaza para las poblaciones más amplias de águila calva.

A pesar del declive del síndrome, para quienes lucharon durante años para identificar su causa, sigue siendo una fuente de frustración desconcertante y persistente.

Con información de Revista Audubon.

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