La NASA creó deliberadamente nubes noctilucentes que brillan en la oscuridad en lo alto del horizonte, pero con un objetivo científico.

La NASA creó deliberadamente nubes noctilucentes: son las que brillan en lo alto del cielo nocturno, aunque el sol ya se haya deslizado debajo del horizonte.

Estas son nubes noctilucentes, aparecen en el crepúsculo principalmente en los meses de verano, en latitudes altas.

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Imagen: NASA

Consisten en colecciones de cristales de hielo en lo alto de la atmósfera, a altitudes mesosféricas entre 76 y 85 kilómetros sobre la superficie de la Tierra.

Estos mechones de nubes son demasiado tenues para ser vistos durante el día.

Pero se logran vislumbrar poco después de que el Sol se ha hundido por debajo del horizonte, cuando sus últimos rayos llegan a lo alto de la atmósfera.

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Imagen: NASA

Allí, estos rayos iluminan las nubes, haciendo que brillen contra el cielo que se oscurece. Por esta razón, estas nubes brillantes también se conocen como nubes mesosféricas polares.

Son extraordinariamente hermosas y también potencialmente muy útiles científicamente.

La atracción científica: las nubes.

Estas nubes poseen una característica especial: su sensibilidad.

Cuando el fenómeno de aparición está ocurriendo justo al borde de la viabilidad en la atmósfera superior, es el momento donde es increíblemente más seco e increíblemente frío.

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Imagen: NASA

Son un indicador muy sensible de cambios en la atmósfera superior, cambios en la temperatura y/o cambios en el vapor de agua.

Por ello, la NASA creó la misión Super Soaker, en donde dispuso de estas nubes para investigar que pasa con la presencia de vapor de agua en la atmósfera superior.

Entonces, hicieron lo único sensato: cargaron un cohete suborbital con agua y lo dispararon al cielo sobre Alaska para ver si podían formar una nube noctilucente.

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Imagen: NASA

Para asegurarse de que no estaban mezclando sus nubes artificiales con las naturales, optaron por lanzar el cohete al cielo invernal antes del amanecer.

Este es el momento cuando las condiciones parecen ser mucho menos propicias para la formación de nubes noctilucentes naturales que en verano.

El proyecto.

El 26 de enero de 2018, se lanzó la misión del cohete Super Soaker.

Es un cohete sonoro que transporta hasta 220 kilogramos de agua en dos recipientes.

Otros dos cohetes sonoros volaron en acompañamiento, llevando trazadores de trimetil aluminio (TMA) para rastrear el movimiento del viento.

Cuando estuvo a una altitud de 85 kilómetros, el agua se soltó con un tremendo zumbido.

Solo 18 segundos después, un rayo láser de un Rayleigh LIDAR terrestre detectó una tenue nube noctilucente.

Durante tres minutos, la nube pareció descender desde una altitud máxima de 92 kilómetros hasta 78 kilómetros.

Para averiguar qué sucedió y por qué se formó la nube, la NASA necesitaba ser creativa.

Los resultados.

Aunque tenían medidas de temperatura atmosférica, no tenían medidas directas de la temperatura de la nube, por lo que ejecutaron simulaciones de formación de nubes noctilucentes.

Las condiciones simuladas bajo las cuales se formó la nube permitieron al equipo inferir el cambio de temperatura que debió haber tenido lugar en el experimento.

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Imagen: NASA

La única forma en que se formó la nube fue por una caída de temperatura de unos 25 grados Celsius (45 grados Fahrenheit).

Esto sugirió que la presencia del vapor de agua en sí, liberado de los botes, fue responsable de esa caída de temperatura.

El aumento de la humedad también aumentó la temperatura del punto de congelación, cuando el vapor de agua se condensa en cristales de hielo.

La combinación de la caída de temperatura y el aumento del punto de congelación permite que las dos temperaturas se crucen, lo que a su vez hace que el vapor de agua se congele y se convierta en cristales de hielo.

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Imagen: NASA

Esta es la primera vez que se demuestra que la formación de nubes mesosféricas polares en la mesosfera está directamente relacionada con el enfriamiento por el propio vapor de agua.

Esto podría explicar, dijeron los investigadores, por qué las nubes noctilucentes parecen seguir los lanzamientos espaciales.

El vapor de agua es un efluente común en los gases de escape de las naves espaciales, y los científicos han observado la conexión muchas veces durante el verano ártico.

Increíble hallazgo. Ahora la NASA puede recrear el microclima de la mesosfera para dar seguimiento a los datos que arroja nuestra atmósfera.

Con información de NASA.

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