Los veranos duraran seis meses y los inviernos menos de dos y afectarán casi todos los aspectos de la vida en la Tierra.

El calentamiento global cambiará la duración de las cuatro estaciones del año, según un estudio, por lo que los veranos de seis meses serían la norma en el hemisferio norte para el año 2100.

Por el contrario, los inviernos podrían durar menos de dos meses al año. Mientras que la primavera y el otoño serían igualmente más breves. Estos drásticos cambios estacionales tendrían impactos de gran alcance en el mundo. Perturbaría la agricultura y el comportamiento animal. Aumentaría la frecuencia de olas de calor, tormentas e incendios forestales lo que plantearía mayores riesgos para la humanidad.

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Verano largo, invierno corto: el futuro que nos espera.
Foto: Pixabay.

Es probable que los mosquitos tropicales portadores de virus se expandan hacia el norte y provoquen brotes durante los veranos más largos y calurosos, escribieron los investigadores en su estudio. Este fue publicado el 19 de febrero en la revista Geophysical Research Letters.

Estos impactos potenciales aumentan la urgencia de comprender cómo las estaciones se transforman con el cambio climático y si esa transformación continuará en el futuro.

Para averiguarlo, los autores del estudio analizaron los datos históricos de la temperatura diaria de 1952 a 2011 en el hemisferio norte. Específicamente, querían ver cómo cambiaba el inicio de las estaciones de un año a otro.

Verano largo, invierno corto: el futuro que nos espera.
Foto: Pixabay.

Los investigadores encontraron que, en promedio, el verano se alargó de 78 a 95 días entre 1952 y 2011. Mientras tanto, el invierno se redujo de 76 a 73 días. Las estaciones de transición también se redujeron. La primavera se acortó de 124 a 115 días y el otoño de 87 a 82 días. Las temperaturas medias cambiaron en consecuencia durante este período; el verano y el invierno se volvieron más cálidos.

El equipo también utilizó modelos climáticos para predecir que tanto cambiarían las estaciones en el futuro. Ante el escenario actual (es decir, si no se hacen esfuerzos para mitigar el calentamiento global), la primavera y el verano comenzarán un mes antes en 2100 a diferencia de 2011. Mientras que el otoño y el invierno comenzarán medio mes después. Como resultado, el hemisferio norte pasará más de la mitad del año en verano, y solo se esperaría que aumentaran las temperaturas medias de verano.

Verano largo, invierno corto: el futuro que nos espera.
Foto: Pixabay.

Este cambio estacional afectaría todo, desde las migraciones de aves hasta cuando crecen los cultivos. Esto afectaría prácticamente todos los aspectos de la biósfera de la Tierra, escribió el equipo. La prevención de estos cambios más bruscos en el futuro de nuestro planeta comienza con la reducción drástica de las emisiones de carbono ahora.

Con información de Live Science.

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