En el espacio y en el agua, el corazón no necesita trabajar tanto para bombear sangre a través del cuerpo.

El corazón se encoge por vuelos espaciales y la natación extrema.

¿Qué tienen en común la natación extrema de larga distancia y los vuelos espaciales? Ambos pueden encoger el corazón, según un nuevo estudio.

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El corazón se encoge por vuelos espaciales y la natación extrema.

Ambas actividades reducen la presión de la gravedad sobre el corazón, por lo que no tiene que esforzarse tanto para bombear sangre a través del cuerpo. El corazón es un músculo y, al igual que cualquier otro músculo del cuerpo, si no se usa tanto como antes, se encogerá.

Para comprender qué efecto tiene la ingravidez en el corazón, un grupo de investigadores analizó datos del astronauta retirado Scott Kelly a bordo de la Estación Espacial Internacional de 2015 a 2016 y datos de salud del nadador Benoît Lecomte, quien nadó 2821 kilómetros a través del Océano Pacífico en 2018.

El corazón se encoge por vuelos espaciales y la natación extrema.
Foto: The New York Times.

Lecomte nadó durante 159 días entre el 5 de junio y el 11 de noviembre de 2018, tomando descansos de 7 y 32 días debido al clima desfavorable, Nadó unas 5.8 horas al día, en promedio.

Kelly pasó 340 días en el espacio. Se ejercitó un par de horas al día, 6 días a la semana en bicicleta, usando la cinta de correr y haciendo ejercicios de resistencia. Los médicos analizaron los corazones de ambos hombres antes, durante y después de sus respectivos viajes.

Los investigadores encontraron que durante su año en el espacio, Kelly perdió alrededor de 0.74 gramos de masa cardíaca por semana en su ventrículo izquierdo, la principal cámara de bombeo del corazón.

El corazón se encoge por vuelos espaciales y la natación extrema.

Lecomte, durante su nado a través del Pacífico, perdió 0.72 gramos de masa cardíaca a la semana en su ventrículo izquierdo. Los investigadores también encontraron que cuando Kelly y Lecomte comenzaron sus viajes, ambos hombres experimentaron una caída inicial en el diámetro de su ventrículo izquierdo. El corazón tiene aproximadamente de 280 a 340 gramos en hombres y de 230 a 280 gramos en mujeres.

En general, Kelly tuvo una pérdida de masa del ventrículo izquierdo del 19% al 27% durante su año en el espacio. Por otro lado, Lecomte tuvo una pérdida del 20 al 25% en los cinco meses que estuvo nadando.

En otras palabras, a pesar de hacer ejercicio en un entorno ingrávido (agua y espacio), el corazón de ambos hombres se encogió durante sus viajes. Eso fue sorprendente para los científicos, ya que anteriormente se había encontrado que el entrenamiento de natación de alta intensidad de 1 a 3 horas al día estaba relacionado con un aumento de tamaño y masa del ventrículo izquierdo.

El corazón se encoge por vuelos espaciales y la natación extrema.
Foto: BBC.

El corazón es notablemente plástico y responde especialmente a la gravedad o su ausencia, dijo el autor principal, el Dr. Benjamin Levine.

El corazón se encoge pero regresa a su tamaño.

Pero después de sus viajes, los corazones de ambos hombres volvieron a sus tamaños normales una vez que volvieron a caminar por el suelo. Los investigadores aún planean analizar las imágenes por resonancia magnética (IRM) del corazón de Lecomte antes y después de nadar para comprender mejor si los efectos a largo plazo de la ingravidez pueden revertirse por completo.

Los hallazgos aparecen en la edición del 29 de marzo de la revista Circulation.

Con información de Live Science.

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