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Existe una explicación biológica de por qué los adolescentes «no escuchan» y parecen desconectarse de la voz de sus padres.

«¿Me estás escuchando?» Es una pregunta que los padres a menudo lanzan a sus hijos adolescentes, y la respuesta verdadera probablemente sea «no».

Y es que es difícil realmente culparlos. Una nueva investigación sobre el cerebro de los adolescentes sugiere que la reacción que tenemos ante ciertas voces cambia naturalmente con el tiempo. Esto hace que la voz de nuestra madre, o padre, se sienta menos valiosa.

Al escanear los cerebros de los niños, los menores de 12 años mostraron una respuesta neuronal explosiva a la voz de su madre. Se activaban los centros de recompensa y los centros de procesamiento de emociones en el cerebro.

Sin embargo, en algún momento alrededor del cumpleaños número 13 de un niño, ocurre un cambio.

Esta es la razón por la que los adolescentes "no escuchan" a sus padres.
Imagen: Pixabay.

La voz de la madre ya no genera la misma reacción neurológica. En cambio, el cerebro de un adolescente, independientemente de su sexo, parece más receptivo a todas las voces en general, ya sean nuevas o conocidas.

Los cambios son tan evidentes que los investigadores pudieron adivinar la edad de un niño simplemente basándose en cómo respondía su cerebro a la voz de su madre.

«Así como un bebé sabe sintonizar la voz de su madre, un adolescente sabe sintonizar las voces nuevas», explica el psiquiatra Daniel Abrams.

«Como adolescente, no sabes que estás haciendo esto. Simplemente, estás siendo tú. Tienes amigos y nuevos compañeros y quieres pasar tiempo con ellos. Tu mente es cada vez más sensible y atraída por estas voces desconocidas».

Esta es la razón por la que los adolescentes "no escuchan" a sus padres.
Imagen: Pixabay.

Las apuestas de los investigadores es que esto es una señal de que el cerebro adolescente está desarrollando habilidades sociales. En otras palabras, un adolescente no cierra intencionalmente a su familia. Simplemente, su cerebro está madurando de manera saludable.

Hay evidencia de que para los niños pequeños, la voz de una madre juega un papel importante en su salud y desarrollo. La voz de su madre afecta sus niveles de estrés, sus vínculos sociales, sus habilidades de alimentación y su procesamiento del habla.

Por lo tanto, tiene sentido que el cerebro de un niño esté especialmente en sintonía con la voz de sus padres.

Sin embargo, llega un punto en el que escuchar a otras personas, además de tu madre, es más ventajoso.

Imagen: Pixabay.

“Cuando los adolescentes parecen rebelarse por no escuchar a sus padres, es porque están programados para prestar más atención a las voces fuera de casa”, dice el neurocientífico Vinod Menon.

Estos hallazgos se basan en resultados publicados por el mismo equipo de investigadores en 2016, que encontró que los niños menores de 12 años muestran circuitos cerebrales activados selectivamente por la voz de una madre.

Sin embargo, al ampliar el estudio a 22 adolescentes, entre 13 y 16.5 años, la voz de una madre no tuvo el mismo impacto.

En cambio, todas las voces escuchadas por los adolescentes activaron circuitos neuronales asociados con el procesamiento auditivo. Seleccionaban información destacada y formando recuerdos sociales.

Imagen: Pixabay.

Estos hallazgos son los primeros en sugerir que a medida que envejecemos, nuestra audición se centra menos en nuestra madre y más en las voces de una gran variedad de personas.

Estos cambios podrían ser partes clave de un desarrollo social saludable, permitiendo a los adolescentes comprender mejor la perspectiva y las intenciones de los demás.

El estudio fue publicado en el Journal of Neuroscience.

Con información de Science Alert.

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